Acción solidaria de septiembre: Fuimos al barrio Las Casitas

Hay nombres que calzan perfecto. “Pequeños luchadores”, por ejemplo, habla por sí mismo. Son más de cien los chicos y chicas que acuden todas las semanas al merendero de Graciela para llevarse su vianda. Y el número crece a cada rato.

Son luchadores y luchadoras. Porque todos los días se enfrentan a los peores demonios del barrio Las Casitas: la indiferencia, las carencias cotidianas, la desigualdad, la falta de acceso a los servicios más básicos y a los derechos más elementales. A pesar de su cruda realidad, y con la inconmensurable ayuda de Graciela, los pibes y pibas siguen peleando contra todo, de frente y sin descanso.

El merendero les da una mano con lo que puede, pero no es ajeno a las carencias y a los problemas del barrio. Graciela no tenía cómo refrigerar la comida de todos los días. Tampoco disponía de demasiados muebles para ordenar su comedor, así como tampoco las herramientas para afrontar su cruzada para sus chicos/as. Hasta hoy.

Gracias a las donaciones aportadas por nuestra red de colaboradores, ahora hay freezer, placard, cama, ropa, televisor, productos y utensilios de cocina, además de kilos y kilos de alimentos no perecederos. El comedor, de a poco, va tomando la forma que sueña Graciela. Tanto esfuerzo vale la pena si suma para la pelea cotidiana de los “Pequeños luchadores”.

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