Actitud Lolo

Parece un anciano, pero no lo es. Ni siquiera es un adulto. Es un nene con mucha, muchísima experiencia. Una criatura infiltrada en el hogar de ancianos de Peyrano para llenar de color y alegría las paredes del establecimiento.

Lolo tiene 80 años y una picardía que deja entrever a través de esa sonrisa cómplice y una mirada que se olvidó de envejecer. Es el estereotipo de aquel obrero de antes, que la juventud suele imaginar en color sepia. Pero detrás de las arrugas, la boina y las manos gastadas de tantas décadas de laburo físico, hay un pibe que pide a gritos salir a jugar.

Con la rapidez mental de un adolescente, Lolo bromea, socializa con absolutamente todos, sonríe con ese gesto “bribón” bien criollo y se roba todas las miradas, merced de su simpatía innata. Y cuenta historias de amor y dolor que te pueden mantener horas al borde del asiento sin moverte ni para pestañar.

Lolo tuvo un amor que inspiraría a cualquier telenovela caribeña. Él, obrero; Inés, de la clase social más acomodada. Su picardía fue demasiado seductora. Y bailaron juntos, con el pecho inflado, esquivando prejuicios, ignorando mandatos sociales. Envejecieron como uno. No hubo reglas medievales absurdas que los pudiera separar.

Fue la pandemia la que, al final, tuvo éxito en donde fallaron los chismes más destructivos. La ambulancia se llevaba a Inés, mientras él, con la misma sonrisa pícara de siempre, le susurraba: “Andá tranquila, que yo estoy acá”.

Ni la muerte los va a poder distanciar. Lolo va cada vez que puede al cementerio a visitarla, a hablar con ella, a seguir bailándole hasta la eternidad, a expresarle con sus ojos de criatura que aquella promesa se mantiene firme. “Yo estoy acá”. “Andá tranquila”.

Y cuando termina de lavar su dolor, regresa al hogar para seguir iluminándolo con su simpatía de niño de 80 años. Lolo es más que un personaje hermoso: es una actitud hacia la vida. La “actitud Lolo”, uno de los conceptos que nos trajimos de nuestro viaje a Santa Fe.

Y además, ganó su amado River Plate. ¿Cómo no va a seguir de fiesta?

Publicado en Historias.